Por Fede Romero 9-12-2025
Diciembre no es un mes cualquiera. Mientras el mundo se inclina hacia las fiestas, los cierres de año y los balances personales, la economía suele moverse en sentido contrario: acelera, presiona y revela tensiones que permanecieron latentes durante meses. A lo largo de la historia —en Argentina y en el mundo— algunos de los episodios económicos más críticos, disruptivos y decisivos se concentraron justamente en este mes.
¿Por qué diciembre?
Porque combina todos los factores que vuelven vulnerable a una economía: mayor sensibilidad social, exigencias fiscales, picos de consumo, tensiones políticas, expectativas desbordadas y transiciones institucionales que ponen a prueba cualquier sistema. Esa mezcla convierte diciembre en un escenario propicio para crisis que estallan, desequilibrios que se sinceran y distorsiones que ya no pueden ocultarse.
A continuación, cinco episodios que ilustran cómo diciembre puede transformarse en el mes donde la economía habla más fuerte que las celebraciones.
1. Argentina, 2001: El diciembre que quebró un modelo y tuvo cinco presidentes
El diciembre más extremo de la historia reciente argentina.
El corralito había comenzado el 1 de diciembre*, paralizando la vida cotidiana. La crisis social explotó a mitad de mes; los saqueos se multiplicaron; el 19 y 20 de diciembre hubo estado de sitio, cacerolazos y una renuncia que quedó grabada para siempre: De la Rúa dejando la Casa Rosada en helicóptero.
En apenas once días, desfiló un verdadero récord institucional: cinco presidentes.
El modelo de convertibilidad implosionó, el país entró en default y el 2002 comenzaría con una Argentina irreconocible.
Diciembre demostró que, cuando la economía se rompe, lo hace con una violencia capaz de arrasar hasta con la institucionalidad.
*El decreto que lo instituyó, el Decreto 1570/2001, fue firmado con fecha 1 de diciembre de 2001. Sin embargo, la medida se conoció públicamente —y empezó a regir su restricción de retiros— el 2 de diciembre de 2001.
2. México, 1994: El “Efecto Tequila” que contagió al mundo
El 20 de diciembre de 1994*, el gobierno mexicano devaluó el peso. Lo que parecía un ajuste controlado se transformó en una crisis devastadora: fuga masiva de capitales, colapso financiero y una recesión que se extendió por toda América Latina.
El “Efecto Tequila” fue la primera crisis globalizada de los años noventa.
Lo que arrancó como un movimiento técnico terminó costándole a México un rescate histórico y, a muchos países emergentes, años de inestabilidad.
Diciembre, otra vez, reveló que un error de timing puede multiplicar el impacto de cualquier decisión económica.
*El Efecto Tequila —la crisis que desató la devaluación del peso mexicano en 1994— comenzó oficialmente el 20 de diciembre, cuando el gobierno de Ernesto Zedillo anunció una devaluación del orden del 15 %.
3. Argentina, diciembre 1989: Hiperinflación, estragos, colapso económico y un país exhausto
Aunque la hiperinflación había estallado meses antes, diciembre de 1989 fue el cierre dramático de un año insostenible. Recién asumido, Carlos Menem enfrentaba un país con precios que cambiaban varias veces por día, salarios pulverizados y tensiones sociales que se encendían con una chispa.
En diciembre se multiplicaron los saqueos, la pobreza se volvió imposible de ocultar y el desorden económico dejó en claro que la transición política no alcanzaba para frenar lo inevitable: una Argentina que había perdido totalmente el control de su moneda.
Aunque los saqueos masivos por falta de alimentos habían ocurrido entre mayo y junio, la crisis cambiaria e inflacionaria de diciembre profundizó la sensación de desastre económico, dejando claro que la transición política —con la asunción de Carlos Menem— no lograba contener la catástrofe.
Diciembre de 1989 marcó el punto en que la inflación, la devaluación, la pérdida de valor de los depósitos y la inseguridad económica transformaron una crisis de precios en una terrible crisis social.
*El año cerró con una inflación acumulada superior al 3.000 %. Pero fue diciembre el mes que evidenció el derrumbe estructural: la inflación mensual rondó el 40,1 %.
4. Rusia, 1998: Default técnico y un diciembre bajo shock
Aunque la crisis rusa había estallado en agosto*, el final del año —especialmente diciembre— mostró la profundidad del colapso: bancos paralizados, inflación disparándose y un rublo que no encontraba piso.
El gobierno ruso tuvo que admitir que el sistema financiero estaba prácticamente quebrado. En diciembre, los problemas se hicieron palpables: los salarios reales fueron 40 % más bajos que un año antes y los ahorros se evaporaban mientras el rublo acumulaba una caída superior al 70 % frente al dólar.
Fue una demostración brutal de cómo una crisis estatal puede transformar la vida cotidiana justo en el mes donde todo el mundo espera estabilidad.
*La crisis rusa había detonado el 17 de agosto de 1998, cuando el gobierno declaró la moratoria de su deuda interna y devaluó abruptamente el rublo, quebrando la confianza financiera y desencadenando el colapso económico.
5. Venezuela, 2016: El diciembre de la escasez total
En diciembre de 2016, Venezuela ya estaba en camino hacia una hiperinflación inédita y cerró el año con una inflación oficial del 274,4 %. Ese mes marcó un punto de quiebre hacia el abismo: colas interminables, desabastecimiento casi absoluto, billetes que no valían ni su costo de impresión y un país viviendo al filo del colapso social*.
Mientras en el resto del mundo se brindaba, Venezuela enfrentaba un diciembre donde no había alimentos, medicinas ni dinero en efectivo. El desabastecimiento económico se combinaba con racionamiento de productos, “colas interminables” y falta casi total de bienes esenciales.
Un mes que, en lugar de cerrar el año, lo profundizaba.
*Para diciembre, muchas familias necesitaban ganar 17 veces el salario mínimo para acceder a una canasta mínima básica en mercados privados, lo que revela cómo el salario real ya era insuficiente para cubrir lo esencial.
Conclusión: Cuando diciembre se convierte en un examen económico
Diciembre es un mes que condensa emociones, expectativas y tensiones.
Estos cinco episodios muestran que diciembre puede ser mucho más que un período de celebraciones. También puede ser un recordatorio brutal de que la estabilidad económica nunca está garantizada y de que un mal movimiento —o una acumulación de malas decisiones— puede convertir el mes más festivo del año en el más extremo.
